Acompañamiento para atravesar crisis, comprenderse mejor y aprender a vivir con más consciencia

Mi enfoque:
la mirada Transpersonal

Más allá de la identidad personalA veces llegamos a un punto en el que algo no encaja. No siempre hay una crisis clara ni un motivo concreto. Simplemente una sensación de distancia con nosotros mismos, de ir en piloto automático, de repetir los mismos patrones sin saber muy bien por qué.Otras veces sí hay algo concreto: ansiedad, una pérdida, una etapa que se cierra, una relación que duele. Pero incluso entonces, la dificultad no suele estar solo en lo que ocurre, sino en la forma en que nos relacionamos con ello.El Acompañamiento Transpersonal parte de una comprensión sencilla: no somos únicamente nuestra historia, nuestros pensamientos, nuestras emociones o las formas que hemos aprendido para adaptarnos a la vida.Con el tiempo vamos construyendo una manera de funcionar basada en experiencias, aprendizajes y mecanismos de protección. Muchas de esas respuestas fueron necesarias en su momento. No son un error: fueron maneras de sostenernos y seguir adelante con los recursos disponibles entonces.Pero llega un momento en que esas mismas formas empiezan a limitarnos. Y lo que antes nos protegía empieza a alejarnos de nosotros mismos.La mirada transpersonal invita a reconocer que existe una forma de experimentar la vida menos condicionada por la identificación constante con pensamientos, emociones, defensas o narrativas internas.No se trata de dejar atrás la personalidad ni de negar la propia historia. La intención es aprender a habitarla con más consciencia y menos identificación. Poder observar lo que ocurre dentro sin verse completamente arrastrados por ello.

Un proceso de unificación e integraciónEntiendo al ser humano como una totalidad en la que mente, emoción, cuerpo y consciencia están profundamente conectados. Gran parte del malestar aparece cuando esa conexión se fragmenta o se bloquea. En nuestras etapas tempranas de desarrollo, preservar esta unidad no suele ser prioritario, ya que estamos naturalmente orientados a la adaptación al entorno y a la necesidad de ser aceptados.Conforme vamos formando una personalidad, una identidad y una narrativa que refuerce la autoimagen desde la que nos relacionamos con los demás, emerge paralelamente la denominada “sombra”. Esta sombra está compuesta por aquellos aspectos de nosotros mismos que no han podido ser aceptados o reconocidos y que, por distintas razones, han quedado fuera de la consciencia. No desaparecen: permanecen actuando desde lo inconsciente.El sufrimiento surge cuando nos identificamos solo con una parte de lo que somos y rechazamos el resto. Esa división interna genera conflicto, tensión y proyecciones hacia fuera de lo que no reconocemos dentro. Esta falta de integración puede expresarse en forma de exageración emocional, dramatismo, idealización o idolatría, así como autoexigencia, perfeccionismo, aversión o juicio, tanto hacia uno mismo como hacia los demás.Dentro de nosotros conviven, por tanto, diferentes aspectos: partes que buscan seguridad, que reaccionan, que se protegen o que intentan sostener el dolor de la mejor manera que aprendieron.El proceso no consiste en luchar contra esas partes ni en corregirse, sino en hacerlas conscientes a través de la presencia, la observación y la aceptación. Al ser vistas, pierden su carácter automático y dejan de condicionar la experiencia desde lo inconsciente.De este modo, la integración va generando una mayor unidad interna, menos conflicto y una forma de habitarse más coherente y libre.

La crisis como oportunidad de transformaciónLos momentos de ansiedad, vacío, pérdida de sentido o ruptura suelen aparecer cuando las formas anteriores de vivir ya no pueden sostenernos del mismo modo.Aunque son procesos difíciles, muchas veces contienen también una posibilidad real de transformación.Cuando estas experiencias pueden ser acompañadas con presencia y suficiente espacio interno, algo empieza poco a poco a reorganizarse: la manera de comprenderse, de relacionarse con la propia experiencia y de habitar la vida.

El acompañamientoMi función no es dirigir el proceso de la persona ni decirle quién debería ser o cuál es la forma correcta de comprenderse.El acompañamiento consiste en ofrecer un espacio de presencia, escucha y observación consciente donde la experiencia pueda desplegarse con seguridad y honestidad.Durante las sesiones acompaño aquello que va emergiendo en cada momento. A veces será necesario profundizar en algo concreto. Otras veces, detenernos para sentir. Volver al cuerpo. Dar espacio a una emoción. Comprender un patrón interno. O simplemente permitir el silencio.No se trata de aplicar técnicas de manera automática, sino de atender lo que cada proceso necesita. Cada persona tiene su propio ritmo.

Herramientas y prácticaEl proceso puede integrar recursos como atención plena, respiración consciente, observación corporal, regulación emocional, trabajo con patrones internos o autoindagación, siempre adaptados a las necesidades y al momento vital de cada persona.Esta cuestión está desarrollada con más detalle en la sección de PREGUNTAS FRECUENTES.Más allá de cualquier herramienta concreta, la base del proceso es siempre la misma: presencia, escucha y ausencia de juicio.

Los beneficios de aprender a habitarse de otra maneraEl objetivo no es eliminar el dolor ni alcanzar un estado ideal permanente.La vida sigue incluyendo incertidumbre, cambio, pérdida y dificultad. Pero cuando dejamos de luchar constantemente contra la experiencia, algo empieza a ordenarse de forma natural.Con el tiempo suele aparecer más equilibrio emocional y menos reacción automática. Una relación más honesta con el cuerpo y con lo que siente. Mayor comprensión de los propios patrones y de dónde vienen. Más confianza en la propia experiencia como lugar desde el que orientarse.Las relaciones también cambian: cuando hay menos conflicto interno, hay más espacio para estar presente con los demás sin tanta proyección ni defensa. Y poco a poco suele emerger una mayor claridad sobre cómo se quiere vivir y desde dónde.No necesariamente porque la vida se vuelva más fácil, sino porque deja de vivirse desde una tensión constante con uno mismo.

Un espacio de apertura, observación y presencia conscienteEste acompañamiento ofrece un espacio de confidencialidad, escucha y apertura consciente desde el que poder acercarte a tu experiencia con mayor claridad y honestidad.Un lugar donde no es necesario sostener máscaras ni exigencias para ser aceptado.No se trata de convertirse en alguien distinto, sino de reconectar con una forma más auténtica y consciente de habitar la vida. Es entonces cuando los cambios empiezan a surgir de forma natural.

Mi camino personal hasta hoy

Durante muchos años viví con una sensación profunda de desconexión. Aunque por fuera hubiera momentos que parecían funcionar, internamente seguían apareciendo las mismas preguntas: por qué me sentía tan lejos de mí mismo, por qué existía esa sensación de vacío y por qué no sabía cómo quería vivir realmente.Con el tiempo comprendí que no estaba buscando únicamente sentirme mejor. Necesitaba comprender. Comprender el sufrimiento, los patrones internos que me alejaban de mí mismo y aquello que seguía produciendo una sensación constante de ruptura interior.Llegó un momento en el que seguir viviendo desde la inercia dejó de ser posible. Entonces comencé un proceso mucho más profundo de observación y transformación que me llevó a vivir durante más de dos años en una comunidad budista como residente voluntario.

Allí, apartado del ritmo habitual de la vida exterior, me sumergí en la práctica meditativa, la convivencia y la observación sostenida. No fue una experiencia idealizada ni una huida revestida de camino espiritual. Fue un encuentro profundo conmigo mismo y, al mismo tiempo, un proceso de desmontaje de muchas ideas, identidades y formas de sostenerme que había dado por válidas durante años.Cuando el ruido disminuye, muchas veces aparece con más claridad todo aquello que llevamos dentro: miedo, resistencia, dolor, necesidad de control, vacío o confusión. Y fue precisamente aprendiendo a permanecer ahí, sin huir constantemente de la experiencia, cuando algo empezó a transformarse.Progresivamente fui experimentando que muchas respuestas no podían encontrarse únicamente desde la mente, sino desde una forma más consciente, honesta y directa de habitarme. La práctica dejó entonces de ser una búsqueda de estados especiales o soluciones definitivas. Empezó a convertirse en una forma de presencia: la posibilidad de observar, sostener y relacionarme con la experiencia de otra manera.Comprendí también que el camino no consistía en apartarse de la vida, sino en aprender a vivirla con más consciencia, autenticidad y profundidad. El final de aquel periodo en la comunidad budista no fue un cierre, sino el comienzo de una nueva integración: aprender a llevar esa mirada al mundo exterior y sostenerla dentro de la vida tal y como es. Porque, con el tiempo, la verdadera práctica no ocurre únicamente en los espacios de retiro o silencio, sino también en la manera en que nos relacionamos con la incertidumbre, el trabajo, los vínculos, el conflicto y todo aquello que se va poniendo delante de nosotros.Tras ese periodo de retiro, me formé en Terapia Transpersonal. La formación en este enfoque no es un proceso únicamente académico o técnico: es esencialmente vivencial. Aprender a acompañar desde esta mirada implica, antes que nada, ser acompañado y atravesar el propio proceso. El trabajo con lo incómodo, con los patrones internos y con los mecanismos de protección no se estudia solo desde fuera, sino desde dentro, en primera persona, acompañado por un equipo de facilitadores, mentores, profesionales de la psicología y compañeros de proceso, en un contexto de estudio, reflexión, práctica continua y supervisión.Esta etapa supuso una integración muy importante de lo vivido anteriormente durante el retiro y, al mismo tiempo, abrió la puerta a aspectos que en aquel contexto de mayor aislamiento y menor interacción no habían podido emerger con la misma claridad: los vínculos, la familia, el trabajo y la forma de estar en el mundo. Sin separarme de la práctica de la interiorización, esta vez también se trató de dejar que la vida externa volviera a mostrarme lo que aún necesitaba ser reconocido, comprendido e integrado.Hoy continúo profundizando en el desarrollo transpersonal, la práctica meditativa y el acompañamiento humano. Y acompaño desde ese recorrido personal, no desde la idea de tener todas las respuestas, sino desde haber atravesado mis propios procesos con esta otra mirada y haber aprendido a relacionarme con ellos de una forma más consciente y amorosa.

Mi formación y experiencia

Mi acompañamiento se sostiene tanto en el recorrido personal como en años de trabajo interior, práctica y formación. Conforme fui transitando mis propios procesos, fue emergiendo el deseo de acompañar a otros desde una mirada más profunda e integradora. Por ello me formé en distintos enfoques orientados al autoconocimiento, el desarrollo de la consciencia y la integración de la experiencia humana.Formación en Terapia Transpersonal con la EDTe (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal).Curso de Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) con el Instituto ACT.Programa de Reducción del Estrés Basado en Mindfulness (MBSR) certificado por Palouse Mindfulness.Formación Integral en Acompañamiento al Final de la Vida con la Fundación Metta Hospice.Todas estas formaciones nutren el acompañamiento que ofrezco desde una perspectiva no clínica. La formación en ACT, de origen psicológico, es utilizada aquí exclusivamente como recurso de apoyo dentro del marco del Acompañamiento Transpersonal, sin constituir en ningún caso tratamiento ni intervención psicoterapéutica.Más de dos años de residencia en la comunidad budista Dag Shang Kagyu también forman parte de esta base. Además de lo que ese tiempo supuso a nivel personal —recogido en la sección MI CAMINO—, la convivencia sostenida, el servicio, la práctica meditativa continua y la participación activa en la vida del centro fueron desarrollando en mí una capacidad de presencia, observación, paciencia y escucha que considero parte esencial de lo que hoy ofrezco como acompañante.Durante ese tiempo participé en retiros centrados en la atención plena, la observación de la mente y los medios de transformación interior propios del budismo, además de realizar retiros individuales en aislamiento para profundizar en la práctica de la interiorización.Parte de mi actividad profesional consiste también en facilitar mindfulness, meditación y chi kung. Si vives en Tudela (Navarra) o alrededores, puedes unirte a los grupos de práctica. Encontrarás más información en mi Instagram y Facebook (@ikerlode).

Continúo comprometido con la práctica, la autoindagación y el aprendizaje constante como parte viva de mi propio camino.Asisto regularmente a encuentros, congresos y talleres vinculados al desarrollo transpersonal, la meditación y el acompañamiento consciente, y formo parte de espacios de supervisión profesional orientados a sostener la práctica desde la reflexión, la ética y el cuidado de los procesos humanos.

Servicio de Acompañamiento Transpersonal

Sesión individual 50 € (1 h)

Ofrezco acompañamiento individual en dos modalidades, ambas con la misma esencia: un espacio de presencia, escucha y exploración consciente de lo que estás viviendo.• Presencial: Sesiones en persona, en un espacio cuidado y tranquilo, donde el trabajo puede integrar con más facilidad lo corporal, lo emocional y lo meditativo en un entorno compartido.• Online: Sesiones por videollamada, manteniendo la misma calidad de presencia y profundidad, permitiendo el acompañamiento desde cualquier lugar.Las sesiones suelen realizarse con una frecuencia semanal o quincenal, según el momento y las necesidades de cada persona.Antes de comenzar, concertaremos una videollamada gratuita de 30 minutos para conocernos, escuchar lo que estás viviendo y valorar juntos si este espacio puede acompañarte en este momento.

Código ético

Este Código Ético representa mi compromiso con una práctica profesional respetuosa, responsable y coherente con los principios del acompañamiento humano.

1. Marco de actividadOfrezco mi labor desde una mirada integradora orientada al desarrollo de la autoconsciencia, el autoconocimiento y la integración de la experiencia humana.El acompañamiento puede incluir procesos relacionados con crisis vitales, pérdida de sentido, transformación personal, integración emocional o exploración de la dimensión existencial y transpersonal de la experiencia.El servicio se desarrolla a base de herramientas vivenciales como la atención plena, la escucha consciente y la presencia, favoreciendo la autoindagación, el desarrollo de recursos internos y una relación más plena y genuina con la propia experiencia.

2. Respeto a los límites profesionalesNo realizo diagnósticos clínicos ni tratamientos de trastornos mentales.Mi labor se desarrolla desde una perspectiva no clínica orientada al crecimiento personal. Por lo tanto, no constituye atención sanitaria psicológica, psiquiátrica ni médica.Cuando una situación excede el marco del acompañamiento, asumo la responsabilidad ética de recomendar o derivar a profesionales cualificados.

3. Transparencia y honestidadEstoy en todo momento dispuesto a informar con claridad sobre mi formación y acreditación.Me comprometo a comunicar con claridad el tipo de acompañamiento que ofrezco y los límites de mi práctica profesional.Para preservar un espacio claro, respetuoso y profesional, evitaré establecer vínculos personales que puedan interferir en el proceso de acompañamiento.

4. Confidencialidad y respetoMe comprometo a sostener un espacio seguro y confidencial, basado en el respeto profundo hacia la singularidad, la libertad y el proceso vital de cada persona.

5. Formación continua y supervisiónMantengo un compromiso activo con el aprendizaje continuo, la supervisión profesional y la práctica personal como parte fundamental de una labor ética, consciente y en constante revisión.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el Acompañamiento Transpersonal?Es un acompañamiento orientado a comprender y atravesar lo que estás viviendo desde una mirada más amplia e integradora.No se centra únicamente en aliviar un síntoma o resolver una dificultad concreta, sino también en comprender la forma en que te relacionas contigo mismo, con tus emociones, pensamientos, vínculos y experiencias vitales.La mirada transpersonal entiende que somos más que nuestra historia personal o nuestras formas habituales de funcionar. Por eso, el proceso no busca únicamente "sentirse mejor", sino desarrollar una relación más consciente, integrada y auténtica con la propia experiencia: aprender a escucharse, sostenerse y orientarse desde un lugar más profundo y consciente.

¿Qué significa “transpersonal”?El término “transpersonal” surge dentro del ámbito de la Psicología Transpersonal, considerada por algunos autores como la “cuarta fuerza” de la psicología, después del psicoanálisis, el conductismo y la psicología humanista.La palabra incorpora la partícula trans, que puede entenderse como “más allá” o “a través de”. En este contexto, hace referencia a una mirada que reconoce que la experiencia humana no se reduce únicamente a la identidad psicológica habitual: pensamientos, emociones, historia personal o autoimagen.No significa negar la personalidad ni escapar de la vida cotidiana. Tampoco implica renunciar a ser quien uno es.Desde esta perspectiva, el proceso consiste en desarrollar una relación más consciente con uno mismo y con la experiencia, aprendiendo a observar pensamientos, emociones o patrones internos sin quedar completamente atrapados en ellos.Por eso, el enfoque transpersonal no excluye lo personal: lo incluye, lo comprende y lo integra. El desarrollo personal, la regulación emocional y una base interna suficientemente estable forman parte importante del proceso.Autores como Abraham Maslow, Stanislav Grof o Ken Wilber contribuyeron al desarrollo de esta corriente, interesándose por aspectos de la experiencia humana relacionados con la consciencia, el sentido, la integración psicológica y las llamadas “experiencias cumbre”: estados de profunda presencia, claridad o conexión.

¿Este servicio de acompañamiento es terapia psicológica?No, este espacio no constituye psicoterapia ni atención sanitaria.El acompañamiento que ofrezco está orientado al autoconocimiento, la integración personal y el desarrollo consciente desde un enfoque transpersonal.

¿Se parece al coaching? ¿En qué se diferencia?Aunque ambos pueden compartir interés por el desarrollo personal, el enfoque es diferente.El coaching suele orientarse principalmente a objetivos, rendimiento, toma de decisiones o mejora de resultados concretos.El Acompañamiento Transpersonal pone el foco en la comprensión profunda de la experiencia interna, la observación consciente y la integración de los procesos emocionales, mentales y corporales.No parte de una lógica directiva ni busca optimizar constantemente a la persona, sino favorecer una relación más consciente y auténtica con uno mismo y con la vida.

¿Es un enfoque espiritual?Mi acompañamiento tiene una dimensión profundamente humana y contemplativa y no guarda relación con religiones, dogmas ni sistemas de creencias cerrados.Aunque me inspiran distintas tradiciones —especialmente el budismo y el taoísmo—, no sigo una visión religiosa ni busco transmitir una doctrina espiritual concreta.El enfoque está puesto en la experiencia directa, la consciencia, la presencia y la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con la vida. Todo ello desde una aproximación abierta, integradora y esencialmente laica, compatible tanto con la experiencia humana como con el conocimiento psicológico y científico.No es necesario adoptar ninguna creencia para realizar este proceso, ni tampoco renunciar a las propias. Lo importante aquí no es creer algo, sino observar, comprender y experimentar directamente.

¿A qué te refieres cuando hablas del “verdadero ser”?Cuando hablo de “verdadero ser” no me refiero a una identidad especial ni perfecta. Tampoco a algo abstracto, oculto ni separado de nosotros.Me refiero a la experiencia tal como aparece en la consciencia antes de ser interpretada por la mente, antes de convertirse en una historia sobre lo que está ocurriendo. No es un lugar al que haya que llegar, sino una forma de estar en la que la experiencia no se convierte automáticamente en juicio, explicación o definición.El pensamiento no desaparece, pero deja de ocupar todo el espacio. Y en ese margen aparece más claridad, más presencia y una relación más directa con lo que está ocurriendo.Es el resultado de la observación consciente, así como del cuestionamiento de nuestras tendencias habituales. Por lo tanto, no se puede forzar, sino que se va reconociendo cuando hay menos necesidad de sostener una imagen fija de uno mismo o de interpretar continuamente la realidad.Entonces, lo llamo “verdadero” porque apunta a una experiencia menos filtrada por automatismos mentales, defensas o condicionamientos.Desde ahí, observar se vuelve preferible a suponer. Responder se hace más probable que reaccionar, y comprender más natural que juzgar. La vida se vive con más claridad, profundidad y autenticidad.Este estado del ser no es algo que haya que construir o alcanzar, sino que es una experiencia natural, que se revela cuando hay más espacio interior para percibirla.

¿El objetivo es eliminar el sufrimiento o sentirse siempre bien?El proceso no busca alcanzar un estado ideal permanente ni eliminar por completo el dolor, la dificultad o la vulnerabilidad humana. El foco, por lo tanto, no está en tratar síntomas ni en hacer desaparecer el malestar a toda costa.Lo que puede transformarse profundamente es la manera de relacionarse con la experiencia.La vida, inevitablemente, seguirá incluyendo incertidumbre, pérdida, cambio y momentos difíciles.Muchas veces el sufrimiento no proviene solo de lo que ocurre, sino del tipo de relación que mantenemos con los sucesos.Cuando aparece más presencia, comprensión y espacio interno, la experiencia puede empezar a vivirse de una forma menos reactiva y más consciente.

¿Qué herramientas o prácticas se utilizan en el acompañamiento?El acompañamiento puede integrar diferentes recursos orientados a desarrollar presencia, comprensión y regulación interna, siempre adaptados a las necesidades y al momento vital de cada persona.Entre ellos pueden encontrarse:• Atención plena y meditación.
• Respiración consciente.
• Observación corporal y escucha interna.
• Herramientas de inteligencia emocional para la regulación y el autoconocimiento.
• Autoindagación y observación de patrones mentales.
• Trabajo con la sombra y con contenidos del inconsciente, así como con partes internas y mecanismos de protección.
• Comprensión sistémica de los vínculos y de la historia personal.
• Desarrollo de la conciencia testigo: la capacidad de observar sin quedar completamente identificado con lo observado.
Sin embargo, ninguna herramienta ocupa el centro del proceso por sí sola.Más allá de las técnicas concretas, lo importante es crear un espacio de presencia, escucha y observación consciente donde la experiencia pueda ser comprendida e integrada de una manera más profunda y auténtica.

¿Tengo que tener experiencia previa en meditación o desarrollo personal?No.No es necesario haber transitado antes un proceso terapéutico o de desarrollo consciente.El trabajo se adapta a cada persona y a su momento vital. Muchas veces comienza simplemente aprendiendo a observar lo que ocurre internamente, a escucharse de otra manera y a relacionarse con la propia experiencia con más claridad y menos juicio.Lo único necesario es una disposición a mirar hacia dentro con honestidad y apertura, sin exigirse un resultado concreto.

¿Hace falta estar pasando por una crisis para iniciar un proceso?No necesariamente.Muchas personas llegan en momentos de dificultad, bloqueo o crisis vital. Pero otras simplemente sienten la necesidad de comprenderse más profundamente, vivir con más presencia o relacionarse consigo mismas de una forma menos automática.Este acompañamiento no parte de la idea de que haya algo “roto” que reparar, sino de la posibilidad de vivir con más claridad, integración y consciencia.A veces el proceso nace del sufrimiento. Otras veces nace de una intuición más íntima: la sensación de que es posible habitar la vida de una manera más auténtica y significativa.

¿En qué casos puede ayudarme este acompañamiento?Este acompañamiento puede resultar especialmente útil en momentos de:• Crisis vitales o existenciales.
• Ansiedad, vacío o desconexión interna.
• Procesos de cambio o transición.
• Dificultades emocionales.
• Dificultades relacionales.
• Duelo o pérdida.
• Bloqueos personales.
• Necesidad de comprenderse más profundamente.
• Sensación de vivir en automático.
• Búsqueda de sentido o necesidad de reorganizar la propia vida desde un lugar más consciente.

¿Las sesiones son presenciales u online?Actualmente ofrezco sesiones tanto presenciales como online.Ambos formatos permiten desarrollar un proceso profundo y cercano cuando existe compromiso, presencia y continuidad en el trabajo.

¿Cómo son las sesiones? ¿Consisten solo en hablar?No siempre consisten solo en hablar. Además, cada proceso es diferente.Aunque la palabra y la comprensión tienen un lugar importante, el proceso no se limita únicamente a conversar sobre lo que ocurre.Muchas veces también trabajamos desde la observación directa de la experiencia:
el cuerpo,
la emoción,
la respiración,
los patrones internos,
el silencio,
o la forma en que determinados estados aparecen y se sostienen en el presente.
En algunos momentos puedo ofrecer preguntas, propuestas de observación o herramientas concretas. Otras veces, lo importante será simplemente crear el espacio necesario para escuchar y comprender lo que está ocurriendo con más profundidad.Más allá de cualquier herramienta concreta, lo importante es crear un espacio seguro donde la experiencia pueda ser integrada con mayor claridad.

¿Y si no sé explicar lo que me pasa?No necesitas llegar con claridad mental ni con respuestas.Muchas veces el proceso comienza precisamente ahí: en poder acercarse poco a poco a algo que todavía no tiene forma, nombre o comprensión clara.No hace falta “hacerlo bien” ni saber expresarlo todo desde el principio.

¿Y si me cuesta abrirme o conectar con lo que siento?No hay ningún problema.Muchas personas han aprendido a protegerse desconectándose de ciertas emociones, necesidades o aspectos internos. Eso no significa que estén haciendo algo mal.El proceso no consiste en forzar una apertura emocional inmediata, sino en crear poco a poco un espacio de seguridad y presencia donde cada persona pueda acercarse a sí misma a su propio ritmo.No hace falta exponerse, entenderlo todo ni “abrirse” desde el primer momento.

¿Cuánto dura un proceso?No existe una duración fija.Hay personas que necesitan un acompañamiento puntual en un momento concreto de su vida, y otras que sienten la necesidad de profundizar durante más tiempo.El proceso se va construyendo de forma flexible y respetando el ritmo de cada persona.

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